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TRADICIONES ANCESTRALES MAYA-YUCATECAS: LA DANZA DE LA CABEZA DEL COCHINO.

La Danza de la Cabeza del Cochino es una costumbre ancestral que se práctica en el estado de Yucatán. Tiene relación con las tradiciones mayas, pues la tradición oral nos dice que en esta danza los mayas utilizaban la cabeza del jabalí o venado, con la misma finalidad de rendirle culto a las deidades mayas.

LA DANZA DE LA CABEZA DEL COCHINO

La Danza de la Cabeza del Cochino es una costumbre ancestral que se práctica en el estado de Yucatán. Tiene relación con las tradiciones mayas, pues la tradición oral nos dice que en esta danza los mayas utilizaban la cabeza del jabalí o venado, con la misma finalidad de rendirle culto a las deidades mayas. A raíz de la llegada de los españoles que trajeron el cerdo ibérico, este fue adoptado para tal finalidad.

Cabeza de cochino

Un cerdo pelón (birich k´éek´en), tal como se le conoce en Yucatán, es seleccionado y se le alimenta durante un año con hojas de ramón y granos de maíz, en el patio o solar de quien lo ofrece. Llegado el momento de ser sacrificado para el novenario o la fiesta patronal, su cabeza es usada para la danza; mientras que el resto del cerdo se prepara en cochinita pibil o relleno negro enterrado.

En la Danza del Cochino participan niños, jóvenes, hombres y mujeres, al igual que las personas maduras y de la tercera edad. La música de la Danza del Cochino es acompañada por alguna “Charanga” local, y se caracteriza por el recorrido que se realiza por las principales calles del pueblo. Durante la Danza se porta como estandarte la cabeza del cochino colocada en una charola, y en el hocico del animal se coloca una mazorca de maíz. La charola que porta la cabeza del cochino es adornada previamente por el grupo de mujeres.

cabeza

De la charola cuelgan nueve cintas de diferentes colores. Cada una de las cintas representa una noche del novenario. Durante la danza cada cinta es tomada por una de las personas que escenifican la danza. Los ejecutantes de la Danza de la Cabeza de Cochino se detienen en determinadas calles, para escenificar la vida del campesino y su relación con este animal.

Esta danza aunque es de carácter religioso para el pueblo maya, participan los dueños del cerdo, y quien porte la charola, asume el papel del animal cuando está vivo, incluso tratando de escapar. Incluso en ese intento de huir, hace que quien porta la charola tropiece, pues se supone que el cerdo lleva las patas traseras amarradas. Alguno de los participantes se supone que lo guía, pues lleva granos de maíz en un “Lec” o “Calabazo” haciendo ruido al sacudir los granos de maíz. Ruido que le es familiar al cerdo pues significa su comida.

En sí la Danza del Cochino, representa momentos especiales para los pobladores de las comunidades mayas, ya que las risas se escuchan por todos lados, aunado al ruido de los voladores y la música de la charanga.

Las mujeres van vestidas con su traje regional (terno de mestiza) rebozo, y adornan su cabeza con flores naturales. Lucen aretes de oro (filigrana) y llevan el cabello peinado hacia atrás, rematando con un “Tuch” (chongo). Acostumbran llevar una jícara con un preparado de masa de maíz y chocolate de cacao, que van compartiendo con los presentes, en señal de que habrá abundante comida.

El mestizo yucateco que participa va vestido de camisa blanca de mangas largas, con alforzas y cuello redondo sin solapas (Camisa filipina). Sus pantalones son blancos con bolsas laterales y traseras. Llevan anudado un paliacate rojo en el cuello. Su cabeza va cubierta con un sombrero de finas palmas de “jipi”. El atuendo lo completan con unas alpargatas de cuero chillonas o “Xanabk´euel”. Los varones llevan en las manos unas jícaras con licor de balché (bebida de alcohol elaborada con la corteza de un árbol llamado balché y miel) el cual van tirando hacia arriba, lo que significa que van pidiendo que caigan las lluvias oportunamente.

Los gremios de los pueblos acostumbran participar de la Danza de la Cabeza del Cochino, llevando sus estandartes y ramilletes. Esta danza es clásica y tradicional y goza de un enorme respaldo y práctica del pueblo maya-yucateco.

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