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QUÉ HACEMOS CON TODO EL ACEITE USADO QUE UTILIZAMOS

Para ganar una disputa con Poseidón por la protección de una ciudad, la diosa Atenea hizo brotar un olivo. De él se podría obtener aceite para utilizarlo como alimento, remedio para las heridas y oleo de unción. Gracias a las virtudes del árbol y su producto, Atenea venció. Desde entonces se le conoce como la diosa de la sabiduría y la ciudad recibió el nombre de Atenas.

El aceite apareció como un paso natural tras el invento de la agricultura. La humanidad domesticó plantas –como el olivo, la soja, el girasol– y animales para extraer sus aceites y grasas, respectivamente, y emplearlos tanto en alimentación como en la industria.

Desde la antigua Grecia y las primeras civilizaciones agrícolas, la humanidad ha desarrollado habilidades industriales de producción de estas sustancias que dejarían asombrado al propio Zeus.

Los residuos de aceites y grasas deben desecharse de forma separada a los residuos orgánicos generados durante el cocinado. Jamás deben ser vertidos a la red de desagües, ya que su capacidad de contaminación es elevada. Un vertido o mala gestión de estos residuos representa un verdadero peligro; se estima que un litro de aceite puede contaminar mil litros de agua.

Debido a su INMISCIBILIDAD (Cuando dos sustancias NO tienen la capacidad de constituir una solución homogénea, se dice que son miscibles. Por Ejemplo: el agua y el aceite), estas sustancias crean una película superficial impidiendo el intercambio de oxígeno en los medios acuáticos. Producen así la degradación de ríos, lagos, acuíferos y afectan a los suelos, ecosistemas y, por ende, a la agricultura. Su persistencia provoca el incremento de los costos de las infraestructuras necesarias para la remediación de los suelos contaminados y el depurado de aguas.

Tradicionalmente, una forma casera de reciclado ha sido la producción de jabón. Al combinar el aceite residual con sosa caustica y aplicar calor se produce la reacción de saponificación. Los más osados también pueden producir su propio combustible produciendo biodiesel casero.

Sin embargo, la vida moderna es difícilmente compatible con la elaboración artesanal. Por eso, lo mejor es dejar el reciclaje de estos residuos en manos especializadas, que realizarán una recogida controlada.

FABRICACIÓN DE BIOCOMBUSTIBLES

Las grasas y los aceites son sustancias llamadas ésteres. Generalmente, están formadas por tres ácidos grasos (que pueden tener mayor grado de saturación o insaturación) y una molécula de glicerina. A este tipo de éster lo denominamos triglicérido y su síntesis en la naturaleza está relacionada con el almacenamiento de energía para épocas de escasez.

Los triglicéridos son sintetizados por bacterias, hongos, vegetales, animales y seres humanos. Si a temperatura ambiente están en estado líquido son aceites y si están en estado sólido son grasas. El aceite puede ser usado como combustible para motores diésel. De hecho, el motor que inventó Rudolf Diesel y que presentó en 1900 en la Exposición Universal de París empleaba aceite de cacahuete como combustible.

El biodiesel ha ido perdiendo peso como combustible alternativo, ya que su producción suele partir de aceites vegetales y podría, por tanto, competir con su uso en alimentación. La utilización de aceites residuales puede solucionar este conflicto, ya que se ha demostrado que el biodiesel obtenido tiene igual calidad que el procedente de aceites vegetales.

Fuente: Miguel Carmona Cabello / Pilar Dorado / Sara Pinzi / THE CONVERSATION

Artículo de referencia: https://theconversation.com/que-hacemos-con-todo-el-aceite-usado-que-producimos-146172.

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