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EL DZOTOBICHAY UN EXQUISITO GUISO MAYA ANCESTRAL.

Sin duda que la planta de CHAYA fue muy apreciada por los mayas y sigue siendo de las plantas muy apreciadas por el pueblo yucateco peninsular. La planta de CHAYA crece en forma silvestre y es ideal para cultivarse en los traspatios y jardines de las casas. No hay que tenerle temor a sus pequeños espinos, hay plantas que son bastante amigables, y todo lo que se necesita es un poco de técnica y habilidad para cosechar sus hojas, inclusive a mano limpia.

A la CHAYA se le atribuyen propiedades curativas en diabetes, cáncer y colesterol, entre otros padecimientos; y si se investiga un poco encontraremos estudios científicos serios que lo afirman.

La chaya es rica en hierro y proteína de buena calidad (cerca de 5.7% de proteína), contiene fibra cruda (1.9%), calcio (199 mg/100g), potasio, vitaminas A y C, además de compuestos carotenoides, minerales magnesio, sodio, cobre y zinc, esenciales para las funciones cerebrales y el crecimiento.

Sus propiedades nutricionales en sus hojas son superiores a la espinaca, el amaranto, col o lechuga. Sus hojas se pueden consumir en ensaladas después de una ligera cocción; en forma de té, aunque en Yucatán nos encanta con huevos revueltos, en caldos, tamales, o en bebidas combinadas con limón agrio u otros cítricos.

EL DZOTOBICHAY es un guiso ancestral maya que tiene como ingrediente esencial las hojas de CHAYA. Los otros ingredientes para su preparación son la masa de maíz, manteca de cerdo, pepita de calabaza tostada y molida, huevo cocido, y sal. Para la salsa se utilizan jitomates rojos, cocidos, machacados, y fritos. El cocimiento es al vapor como los tamales.

Se sirve los rollos del DZOTOBICHAY, se le pone encima la salsa de jitomate, se le espolvorea pepita al gusto, y huevo cocido desmenuzado. Se puede acompañar de una salsita picante de chiles habaneros.

Su forma de preparación es sencilla. Se mezcla la masa con la manteca, las hojas de CHAYA picadas, y sal al gusto. En hojas de CHAYA enteras (3 o más) previamente remojadas en agua caliente para escaldar, se tortea la masa. Se le pone un poco de pepita molida, y un poco de huevo cocido desmenuzado. Luego se hacen los rollitos y se acomodan en la vaporera. Si tienen problema para hacer los rollitos se pueden amarrar con sosquil (fibra de henequén) o hilo de cáñamo.

No hay que confundir el DZOTOBICHAY con el “BRAZO DE REINA” O “BRAZO DE MESTIZA” (que son más mestizos) a pesar de que utilizan los mismos ingredientes, pero se envuelven en hojas de plátano, y se tortean como tamal. Al igual que los conocidos como CHAYHUA, que son tamalitos al vapor preparados con la misma masa con CHAYA picada, manteca y sal, envueltos en hojas de plátano, pero solo se sirven con la salsa de tomate encima, (y si es posible pepita).

Podemos considerar que los tres guisos son similares y sus orígenes son históricos de diferentes épocas y condiciones económicas y tecnológicas; mismas que los han determinado y hecho diferentes en esencia. (Tizimín Hoy/HRN/16-10-2020)

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