APRENDER A MANDAR OBEDECIENDO, UNA TAREA PENDIENTE DEL APRENDIZ DE POLÍTICO DESPUÉS DE LA ELECCIÓN DEL 2018

Iniciemos por el final. Es necesario que los ciudadanos hagan uso de su derecho a decidir el destino de los recursos públicos todos los días y no solo el día de la elección cada 3 o 6 años. Para ello es necesario un cambio de mentalidad en la conciencia colectiva sobre quien manda y quien obedece. Los ciudadanos somos quienes a través de nuestro voto decidimos quien nos debe de representar en los congresos estatales y federales. Es decir, a quienes vamos a elegir para que sean nuestros representantes como diputados estatales, diputados federales, o senadores de la república.

En el ámbito municipal a los regidores, síndico y presidente municipal. Esos diputados, senadores, regidores, síndico y presidente municipal tienen que estar al servicio de sus electores, y ser garantes del buen uso de los recursos públicos que son recursos del pueblo, tuyos y míos. La consulta pública y la revocación de mandato tienen que ser práctica común en los tres niveles de gobierno, y no solo a nivel federal.

El 2018 fue un parteaguas en la democracia mexicana, llegó al poder un proyecto con el apoyo mayoritario de los electores, un gobierno emanado del pueblo y para el pueblo. Otros vientos soplan en el país. Hoy más que nunca es necesario que aquellos que fuimos a la escuela y asumimos que sabemos leer y escribir, participemos al lado del pueblo; más aquellos que presumen de grados académicos y estudiaron en escuelas de gobierno con cargo al presupuesto público. No vaya a ser que por nuestra desidia y apatía otra vez nos agarre (coja dirían los españoles) desprevenidos otro COVID-19 sin hospitales, médicos y enfermeras especialistas, hospitales sin terminar de construir, sin equipamiento, y sin medicamentos.

El combate a la corrupción y a los corruptos es tarea de todo mexicano bien nacido.

Hagámoslo y a nuestros políticos del patio no les quedará más remedio que aprender a “mandar” obedeciendo.

(Hugo Rodríguez Núñez/Tizimín, Yucatán, a 4 de diciembre de 2020).

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