EL “DON” DE LA COMPLEMENTARIEDAD.

“La armonía total del universo está formada por discordancias.” Lucio Anneo Séneca (Año 4 A.C.-año 65 D.C.)

Como seres humanos se nos ha educado para percibir las cosas por contraste, es decir, nos fijamos de una manera natural en las diferencias, antes de hacerlo en las similitudes. Esto nos lleva sin duda a una concepción errónea del mundo que nos rodea. Así llegamos a pensar de una manera subjetiva en los contrarios u opuestos de nuestro entorno. Para el ser humano común, lo natural es ver la contrariedad y no la complementariedad. Así pensamos en el bien y el mal, que nos llevan a pensar de una manera automática a dividir a los hombres entre buenos y malos. Los contrarios son para nuestra simple percepción tan natural, como femenino-masculino, blanco-negro, frio-caliente, arriba-abajo, izquierda-derecha.

En el plano social nuestras diferencias son la causa principal de los conflictos. Eso nos hace tan difícil aceptar a los demás. Vemos a quienes son diferentes como adversarios. Con suma facilidad nos venden la idea de que los diferentes son un peligro para los iguales. Nos agrupamos por nuestras similitudes de pensamiento, el color de la piel, costumbres, religión, posición política, lengua; y discriminamos a quienes no “encuadran” en nuestro esquema mental subjetivo.

El “Don” de la complementariedad nos permite entender que todo en este mundo es irrepetible, que lo común a todos es la “unicidad”. Somos seres únicos e irrepetibles en el universo, y esa es nuestra principal virtud, esa debe ser la fuente de nuestra autoestima. Somos diferentes, no somos contrarios; somos únicos e irrepetibles, no somos hechos en serie. La diversidad nos enriquece, no debe ser causa de discriminación.

El “Don de la complementariedad, nos hace más humanos, más tolerantes; nos hace comprender que si bien somos únicos, tenemos un 99.9 % de similitudes. La diversidad nos enriquece, el ser diferentes, no nos hace adversarios. El ser diferentes nos complementa. El mejor equipo se integra con el principio de complementariedad, no por la similitud y afinidad. El otro debe aportar todo aquello de lo que tú careces, solo así se puede salir adelante.

Si buscas afinidad y te agrupas con tus iguales, empobreces, si lo haces buscando a los que complementan tus deficiencias, serás un triunfador. Los “Contrarios” se complementan, no puede existir el uno sin el otro. Pueblo-Gobierno, Hombre-Mujer, Positivo-Negativo. Los contrarios forman parte de la misma “cosa”, los extremos se tocan. Hay blanco y hay negro, pero también hay azul, rojo, verde, amarillo. No veas contrarios donde no los hay. Aprópiate del “Don” de la complementariedad.

(Original de Hugo Rodríguez Núñez / Tizimín, Yucatán, 5 de diciembre de 2020)

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