EL FERROCARRIL DEL SURESTE Y SU LLEGADA EN 1913 A TIZIMÍN FUE SIN DUDA EL MOTOR DEL DESARROLLO.

El ferrocarril del sureste y su llegada a Tizimín en 1913, fue sin duda el motor del desarrollo económico de la región, que propició la llegada de yucatecos de otros municipios y personas de otros estados de México, y migrantes sirio-libaneses.

El sistema ferroviario de la península estuvo dedicado a la conexión interna desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. A pesar de que la red incluía gran parte del territorio peninsular, no hubo una línea que la comunicara con otras partes de México. Esto cambiaría con la construcción del Ferrocarril del Sureste que unió los territorios de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco y Veracruz.

Los primeros intentos de construir un ferrocarril en la península se remontan a 1857 cuando Santiago Méndez Echazarreta formuló un proyecto en materia ferroviaria. No obstante, los esfuerzos no florecieron y fue hasta 1875 que se comenzó a construir la línea. La edificación se alargó por seis años y la vía de Mérida al puerto de Progreso se inauguró el 15 de septiembre de 1881.

En los siguientes años se entregaron otras concesiones para construir líneas que conectarán la capital yucateca con Peto, Valladolid, Campeche, Izamal y Muna. Los caminos de hierro estaban controlados por las élites locales, pues eran necesarios para el transporte del henequén, que comenzó a ser el producto principal de la economía yucateca en las postrimerías del siglo XIX.

En 1898 se inauguró la vía que conectó Yucatán con Campeche. En 1900 se planteó un proyecto para crear una ruta ferroviaria que uniera lo que actualmente es Quintana Roo con el sistema ferroviario yucateco.

De 1876 a 1901 el sistema ferroviario estaba en manos de seis compañías, cada una de ellas con un consejo de administración y diferentes personajes de la élite local. No obstante, en 1902 se fusionaron y formaron en una sola: Ferrocarriles Unidos de Yucatán. Su capital fue de 23 millones de pesos que se dividieron en 23 mil acciones de mil pesos.

La red tuvo una extensión aproximada de 904 kilómetros con cuatro divisiones: Norte, Sur, Oriente y la Oeste.

En 1913 se terminó de construir la última línea de importancia en la península, la que conectó Mérida con Tizimín. Con ello, el sistema ferroviario yucateco quedó consolidado.

La vía más corta entre Mérida y Cancún sin duda es pasando por Tizimín. Sin embargo en las decisiones políticas ha tenido más peso político Valladolid, baste el ejemplo de la carretera de cuota y el tren maya.

(Hugo Rodríguez Núñez / Tizimín, Yucatán 5 de diciembre 2020)

A %d blogueros les gusta esto: